Sin importar
como los ven otros, los adolescentes rara vez están cómodos con su aspecto físico y su imagen, las
adolescentes mujeres ven la ganancia de peso y forma corporal en desarrollo con desagrado y los
adolescentes varones conceptualizan un ideal del físico masculino sumamente musculoso, envidiable y
que con frecuencia no coincide con el suyo.
La delgadez y la preocupación por el aspecto físico, puede llegar a convertirse en lo más
importante para un adolescente, una manía que gobierna la vida personal y social: ejercicio,
dietas, masajes, cremas para adelgazar, consultas a especialistas, etc. Dicha confusión está
fomentando la aparición de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), afectando
principalmente a las mujeres debido a una distinta socialización en lo relacionado a la imagen
corporal.
El término "trastornos de la conducta alimentaria" se refiere a una variedad de trastornos.
La característica común de todos ellos es el comportamiento alimentario anormal, donde una persona
no recibe la ingesta calórica que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad,
estatura, ritmo de vida, etc. Estos trastornos son problemas serios de salud mental y pueden poner
en peligro la vida.
Se entiende por Anorexia una baja excesiva de peso, 85% menos de peso de lo que se considera
normal, esto se debe al sometimiento a dietas restrictivas provocado por un gran temor a engordar.
Por otro lado, la Bulimia implica la ingesta excesiva de alimento, con posteriores sentimientos de
culpa por haber comido en exceso y existe una búsqueda de conductas compensatorias como el “vomito”.
[1]
El diagnóstico
de un Trastorno de la Conducta Alimentaria se vuelve un proceso complejo y nada fácil, en especial
cuando se trata de un diagnóstico precoz ya que cuando sus manifestaciones están avanzadas es
inconfundible.
A la par de estos trastornos alimentarios pueden existir otras patologías asociadas como la
esquizofrenia o la depresión. En estos trastornos se ven implicados factores genéticos,
psicológicos, sociales, culturales, nutricionales, neuroquímicos y hormonales, que actúan como
predisponentes, desencadenantes o mantenedores de la alteración
Es por esto que el trabajo en la identificación de estos trastornos en la población
adolescente debe de ser interdisciplinario e interinstitucional, para no errar en el diagnóstico de
tipo precoz así como el procedimiento para su tratamiento.
Los adolescentes que padecen anorexia o bulimia requieren de un tratamiento integral debido a
la complejidad de su estructuración, así deben de coordinarse especialistas como nutriólogos,
psicoanalistas y médicos o endocrinólogos, además de la familia.
La detección precoz y la prevención son piezas claves para evitar que estos trastornos
alimentarios progresen. A los adolescentes que no tienen este problema, pero que presentan
descontento con su imagen corporal y deseo intenso de perder peso, se les debe brindar información
sobre los constantes cambios físicos y psicológicos por los que están atravesando para prevenir
estos trastornos.
Hasta la fecha no se conocen medidas preventivas para reducir la incidencia de
los TCA, sin embargo, la detección e intervención precoz puede reducir la gravedad de los síntomas,
estimular el crecimiento y el desarrollo normal y mejorar la calidad de vida de los adolescentes
que padecen algún trastorno de este tipo. También puede ser de gran ayuda la inculcación de hábitos
alimentarios sanos y de actitudes realistas en cuanto al peso y la dieta. [2]
Tomando en cuenta este panorama, el Centro Nacional la Salud de la Infancia y la Adolescencia
definió el cuestionario presuntivo para explorar el riesgo de trastornos de la alimentación para
ser aplicado en las unidades de salud, el cual va acompañado del procedimiento que se debe de
seguir en caso de presuponer un posible trastorno de este tipo en adolescentes buscando evitar las
manifestaciones más severas y avanzadas de dichos trastornos, en los siguientes documentos
encontramos esta información a detalle:
• El cuestionario de conductas alimentarias de riesgo. Será el instrumento que se debe
aplicar a la población en riesgo. Para saber discriminar su aplicación entre la población se deben
tomar en cuenta los lineamientos que vienen en el Instructivo para el llenado de formado SIS TCA.
En él se especifican los indicadores para que sea aplicado el instrumento antes mencionado, ya que
es importante subrayar que no debe ser aplicado a toda la población adolescente.
• En el formato tca SIS, contiene las variables que se registrarán el SIS para registrar las
detecciones de riesgos de trastornos de la conducta alimentaria.
Esta información es definitiva y ya está validada por el CeNSIA y la Dirección General de
Información en Salud DGIS, es importante mencionar que se solicitó el cambio de las variables del
SIS para que se quitaran las detecciones de bulimia y anorexia; para sólo registrar las
"detecciones de trastornos de la conducta alimentaria" positivo y negativo.
Estas detecciones siguen siendo parte de las metas que integra el Programa de Atención a la
Salud de la Adolescencia en las entidades y que fueron consideradas en el ejercicio de
Programación-Presupuestación; y se considerarán por igual para el 2010.
Para concluir, es necesario considerar que esta información permitirá llevar un registro
fiable de los posibles casos de Anorexia y Bulimia en Adolescentes que se están presentando a nivel
Federal, teniendo un control epidemiológico de estos trastornos, lo que permitirá diseñar y ejercer
acciones específicas para combatir esta problemática.