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ENFERMEDADES PREVENIBLES POR VACUNACIÓN

EVENTO TEMPORALMENTE ASOCIADO A LA VACUNACIÓN O ETAV

Las Enfermedades Prevenibles por Vacunación son un grupo de padecimientos que se caracterizan por ser infecciosos y muy contagiosos, que provocan enfermedad grave, sobre todo en niños, y que incluso pueden ocasionar la muerte o graves complicaciones como la discapacidad.

Afortunadamente para este grupo de enfermedades existen vacunas que ayudan a prevenirlas, y que benefician a los niños y a toda la población, al evitar miles de muertes por poliomielitis, difteria, sarampión, tos ferina y tétanos, así como a disminuir la cantidad de enfermedades causadas por otros microorganismos como rotavirus, neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, influenza, hepatitis b, rubeola, tuberculosis (diseminada y meníngea) y parotiditis.

A continuación, le explicamos brevemente en qué consisten las Enfermedades Prevenibles por Vacunación.

 

DIFTERIA
  • ¿Qué es la difteria?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son sus síntomas?
  • ¿Hay un tratamiento?
  • ¿Cómo puede prevenirse?

La difteria es una enfermedad contagiosa ocasionada por una bacteria (Corynebacterium diphtheriae), que afecta las amígdalas, faringe, laringe, nariz, piel y, ocasionalmente los ojos y la vagina.

La bacteria produce una sustancia llamada toxina diftérica y que también causa daños. Si no es tratada, puede causar lesiones graves al corazón y al sistema nervioso. La muerte ocurre en un 5 a 10% de los casos. La difteria no se repite en las personas que ya han padecido la enfermedad.

La bacteria se transmite si una persona sana tiene contacto con gotitas de saliva expulsadas al toser, estornudar y hablar de una persona enferma. También puede contagiarse si alguna de estas gotas cae en una herida o un corte de la piel o por medio de objetos en los que haya saliva del enfermo, así también por saludar de mano o besar a una persona enferma.

Afecta principalmente a los menores de 15 años, también algunos adultos la padecen. Las personas sin tratamiento e infectadas con difteria usualmente son contagiosas hasta por dos semanas, y, menos frecuente, por más de cuatro. Si son tratadas con los antibióticos apropiados, el periodo de contagio puede disminuir a menos de cuatro días.

Los síntomas se desarrollan de dos a seis días después del contacto con la persona enferma, aunque hay casos donde las personas infectadas no presentan síntomas. Hay dos tipos de difteria; una respiratoria y otra que daña la piel. En las vías respiratorias afecta la nariz y la garganta. Los síntomas son:

• Respiración rápida y con dificultad
• Dolor en la garganta y al tragar. Voz ronca.
• Los ganglios linfáticos se agrandan (como grandes prominencias alrededor del cuello)
• El corazón late rápido
• Al meter aire en la respiración hay un ruido como chillido respiratorio (estridor).
• Escurrimiento nasal líquido y con sangre
• Babeo
• Inflamación del paladar (techo de la boca)
• Fiebre (menos de 39 °C.)
• Escalofríos
• Malestar general

Se puede formar una membrana de color blanco grisácea en la garganta, que cubre hasta la campanilla y en casos graves cierra la garganta y muere el enfermo por asfixia. Hay complicaciones que afectan el corazón, se presentan cuando la toxina que libera la bacteria llega a la sangre; también puede afectar el sistema nervioso; los ojos con conjuntivitis (ojos rojos), úlceras y secreción; el oído, la vejiga, la uretra,  la vagina y el pene.


La difteria cutánea (afecta la piel) es menos frecuente, las lesiones son dolorosas, hinchadas y enrojecidas. 

La enfermedad respiratoria debe ser tratada en el hospital como una emergencia. Se administran antibióticos y antitoxina (medicinas que neutralizan las toxinas) y el tratamiento de los síntomas.

Quienes padecen la difteria deben ser aislados para evitar contagios.

Se previene mediante la vacunación. La vacuna pentavalente acelular protege contra la Difteria, Tosferina, Tétanos, Poliomielitis y e infecciones por Haemophilus Influenza, deben administrarse cuatro dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.

A los cuatro años de edad se debe aplicar un refuerzo con DPT, que es una vacuna que protege contra la difteria, tos ferina y tétanos.
Se aplican refuerzos cada 5 a 10 años de vacuna Td (tétanos y difteria). Ya que la duración de la protección no dura toda la vida para ningún componente de las vacunas, es necesario recibir los refuerzos necesarios, especialmente en mujeres en edad fértil.


Gracias a las vacunas, no se han presentado nuevos casos de difteria en México desde 1991; es importante vacunar a los niños para evitar el resurgimiento de esta enfermedad.

Para mayor información sobre las vacunas Pentavalente acelular, DPT y Td, por favor lee la sección de VACUNAS

 

ENFERMEDAD DIARREICA POR ROTAVIRUS
  • ¿Qué es la diarreica por Rotavirus?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son sus síntomas?
  • ¿Hay tratamiento?
  • ¿Cómo puede prevenirse?
Es una infección causada por un virus llamado Rotavirus, que provoca diarrea grave en los niños menores de 2 años de edad, es muy contagiosa. El virus destruye las células del intestino, provocando que los alimentos no se absorban adecuadamente (se pierden en la diarrea agua, electrolitos y nutrientes).

El virus se encuentra en las heces (materia fecal). Al tener mala higiene de las manos las personas infectadas y preparar alimentos y comer, el virus entra por la boca al cuerpo, esto es una transmisión fecal-oral.

El rotavirus puede sobrevivir durante semanas en juguetes y otras superficies dentro del hogar o la guardería.

El rotavirus es altamente contagioso y difícil de eliminar, más del 95% de los niños se infecta al llegar a los tres a cinco años de edad

Después de 18 a 24 horas del contagio, aparecen los síntomas. El niño presentará diarrea líquida (las heces se hacen aguadas o completamente líquidas), el bebé evacúa un mayor número de veces al día (presentando hasta 20 en un día en los casos muy graves), las evacuaciones salen con mucha fuerza (lo que se le llama como explosivas), con moco, por lo general sin sangre; hay fiebre, náuseas y vómitos.

Las náuseas y la fiebre por lo general desaparecen en unos dos días, pero la diarrea puede durar hasta siete días. En algunos casos tienen síntomas respiratorios. Hay dolor e inflamación de la panza y enrojecimiento del ano. El bebé no tolera la leche presentando diarrea posterior a tomarla.

La complicación más grave es la deshidratación por la pérdida de agua excesiva en las evacuaciones, lo que puede provocar la muerte. Por la deshidratación el niño deja de hacer pipí, tiene la boca seca, cuando llora no le salen lágrimas, se le ven los ojos hundidos, la mollera está hundida, está muy irritable o somnoliento, hay debilidad, incapacidad para beber líquidos, respiraciones profundas, manos y pies fríos. El bebé se puede desnutrir. A consecuencia de la deshidratación puede haber alteraciones tan graves como pérdida de la conciencia, crisis convulsivas y daño en los riñones que puede ser permanente.

A causa de la deshidratación, el niño puede requerir hospitalización para reponer los líquidos perdidos, a través de una vena. No hay un medicamento que mate al Rotavirus. El tratamiento va encaminado a evitar las complicaciones.

La prevención inicial comienza en casa con la higiene personal, lavarse las manos; enseñar al niño a lavarse las manos después de haber ido al baño y antes de comer, esto ayudará a evitar el rotavirus y otras infecciones que pueden causar diarrea. Lavar y desinfectar las verduras y frutas que lo necesiten antes de comerlas.

Existe vacuna contra el Rotavirus, la cual es una medida eficaz y segura para prevenir la enfermedad grave y la muerte.

El esquema de vacunación consiste en dos dosis y se da por la boca, la vacuna es líquida; la primera dosis se aplica a los 2 meses de edad y la segunda dosis a los 4 meses de edad.

Si quieres saber sobre las vacunas contra esta enfermedad, visita la sección de VACUNAS.

 

ENFERMEDAD NEUMOCOCICA
  • ¿Qué es la enfermedad neumocócica?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Quién puede contagiarse?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay tratamiento?
  • ¿Cómo prevenir la enfermedad?

La enfermedad neumocócica es cualquier infección provocada por una bacteria llamada neumococo (Streptococcus pneumoniae). Existen muchos tipos de neumococo, (hasta 91) y sólo algunos provocan enfermedad.

Esta bacteria habitualmente puede encontrarse en la garganta o las vías respiratorias de los seres humanos. Puede infectar el oído. Puede llegar a la sangre y provocar enfermedad invasiva, infectando el líquido cefalorraquídeo, las articulaciones, el tejido que cubre los pulmones (pleura) o que cubre el corazón (líquido pericárdico).

Mediante contacto con saliva o gotas que salen al estornudar, toser o hablar, de una persona infectada. En lugares donde convivan muchas personas en un reducido espacio puede haber riesgo de contagio.

Muchas personas tienen la bacteria pero no la enfermedad (son portadores), y pueden contagiar a otros a través del contacto estrecho.

Puede afectar a personas de cualquier edad, sin embargo los grupos más vulnerables son los niños, sobre todo los menores de 2 años, y la gente mayor los de 65 años o más. Hay personas que por padecer algunas enfermedades están más predispuestas a presentar infecciones graves causadas por el neumococo, las personas que tienen disminuidas sus defensas (inmunodeficiencias, infección por el VIH [virus del SIDA], etc.), las que les falta el bazo, las que tienen enfermedades cardíacas o respiratorias, diabetes y otras.

De acuerdo al sitio que infecte serán los síntomas, puede causar enfermedad no invasiva o invasiva. Una de las enfermedades no invasivas es la otitis (inflamación del oído) y la conjuntivitis (ojos rojos, inflamados). Las enfermedades invasivas ocurren cuando la bacteria afecta pulmones, la sangre, o el tejido que cubre el cerebro.


Lo más frecuente es la infección en los pulmones (neumonía). El niño puede tener fiebre, respiración rápida, dificultad para respirar, entre otros síntomas. Provoca meningitis, se produce por la inflamación de las meninges que son unas membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede provoca retraso psicomotor, sordera, convulsiones y la muerte. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, vómito en proyectil (es el vómito arrojado en forma rápida), molestia al mirar la luz (fotofobia), irritabilidad, rechazo al alimento, rigidez en el cuello, tendencia al sueño y convulsiones.


La bacteriemia, infección en la que el neumococo está en la sangre, produce fiebre elevada y puede dar lugar a alguna de las otras infecciones graves. Provoca otitis con presencia de dolor, fiebre, escalofrío y llanto intenso, presentando en ocasiones secreción.

El paciente con enfermedad invasiva por neumococo requiere hospitalización y manejo con antibióticos. Para el paciente con enfermedad no invasiva se requieren también antibióticos. En ambos casos se cura el paciente o de acuerdo a la gravedad puede haber secuelas.


Sin embargo el problema es que las bacterias se hacen resistentes (no se pueden atacar) a los antibióticos y los tratamientos se hacen más largos y costosos o no sirven en muchos de los casos; además de que el riesgo para la salud del niño es también mayor, sumado a las posibles secuelas que estas enfermedades pueden dejar.

La vacunación es la mejor forma para prevenir la neumonía y otras infecciones por neumococo. Existen varios tipos de vacunas contra el neumococo, dependiendo de los serotipos (los tipos de neumococo) que contenga cada una, como: la de 23, la de 7, la de 9 y la de 11 serotipos.

En México, en los niños se aplica la vacuna de 7 serotipos (llamada vacuna heptavalente o conjugada) y el esquema de vacunación consta de tres dosis, a los 2, 4 y 12 meses de edad.

En adultos sanos se aplica la vacuna de 23 serotipos (llamada vacuna polisacárida), a los 65 y más años de edad, como dosis única y no requiere nueva vacunación. También se les aplica la vacuna a las personas de 60 a 64 años de edad con factores de riesgo.

Para mayor información sobre las vacunas contra neumococo, por favor lee la sección de VACUNAS

 

HEPATITIS B
  • ¿Qué es la hepatitis B?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Quién puede contagiarse?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay tratamiento?
  • ¿Cómo prevenir la enfermedad?

Es una infección muy contagiosa, que afecta el hígado, inflamándolo; es causada por un virus llamado virus de la hepatitis B.
El hígado es un órgano que desempeña muchas funciones importantes, como eliminar sustancias que se encuentran en la sangre y dañan el cuerpo, combate las infecciones, ayuda a digerir los alimentos, almacena nutrientes y vitaminas, almacena energía. La inflamación del hígado puede causar que los órganos no funcionen adecuadamente.

Se transmite por contacto directo con líquidos del cuerpo como sangre, la saliva, el semen, los líquidos vaginales; de personas infectadas. Las personas que se contagian pueden tener el virus y no tener síntomas (son portadoras) y además continuar transmitiendo el virus a otros, aun años después.

El virus se contagia mediante:

• Una madre infectada le puede pasar el virus a su bebé a la hora del parto.
• Por medio de transfusiones de sangre que contenga el virus o de cirugía.
• Por relaciones sexuales (por vía vaginal, anal u oral) con una persona infectada.
• Entre personas drogadictas que comparten agujas contaminadas con el virus.
• Por usar agujas o equipo no estéril (no está completamente limpio) para hacerse tatuajes, perforarse los oídos, o en acupuntura.
• Compartir objetos personales como máquinas de afeitar, cepillos dentales y otros objetos, de personas infectadas.

Cualquier persona puede contraer la hepatitis B, pero las personas en mayor riesgo son:

• Drogadictos que comparten agujas.
• Trabajadores de la salud que tienen contacto con sangre o líquidos infectados.
• Personas que tienen sexo sin protección.
• Personas que viven con alguien que tiene hepatitis B.
• Personas que hayan vivido en lugares del mundo donde la hepatitis B es común.
• Vivir en instituciones donde habitan pacientes con problemas mentales o de conducta.
• Pacientes de hemodiálisis.
• Niños recién nacidos hijos de madres portadoras del virus.

La persona infectada puede tener pocos o ningún síntoma, y en ocasiones los síntomas pueden ser tan graves que provocan la muerte. Si una persona tiene síntomas, éstos pueden tardar entre 6 semanas y 6 meses en aparecer después del contagio. Los más comunes son:

• Cansancio, falta de energía.
• Náuseas (ganas de vomitar)
• Fiebre
• Pérdida de peso
• Debilidad, malestar estomacal y pérdida de apetito.
• Vómitos y dolor de los músculos y de las articulaciones.
• Color amarillento en piel y de los ojos (ictericia).
• Diarrea. Las heces son blancas.
• Orina de color oscuro.
• Hígado hinchado y doloroso, el médico lo detecta durante el examen médico.
• Moretones que aparecen fácilmente.
• El sangrado de una herida tarda más tiempo de lo normal en detenerse.

La enfermedad puede padecerla una persona durante mucho tiempo (es crónica). Los niños, especialmente los lactantes, tienen mayor probabilidad de contraer hepatitis B crónica. La hepatitis B crónica puede causar cicatrización del hígado, también llamada cirrosis, cáncer de hígado e insuficiencia hepática. La revisión médica no siempre puede reconocer la hepatitis B, por lo que es necesario que al paciente se le realicen exámenes de sangre para checar si existe la infección.


No hay tratamiento que cure la hepatitis B.

La persona infectada puede recuperarse y que desaparezcan los síntomas después de 6 meses. Otras lo siguen transmitiendo a otros, y desarrollar cáncer. La hepatitis B crónica se trata con medicamentos que retrasan o detienen el daño que causa el virus al hígado.

La duración del tratamiento varía y los resultados variables, se puede requerir trasplante de hígado.

La vacunación es una medida eficaz y segura para prevenir la hepatitis B. La vacuna contra la hepatitis B se aplica en los menores de 5 años de edad, el esquema consiste de 3 dosis, la primera dosis se aplica de preferencia el día de su nacimiento (en caso extremo dentro de los primeros 7 días de vida); la segunda dosis a los 2 meses y la tercera a los 6 meses de edad.

Son necesarias las 3 inyecciones para estar completamente protegido. Una consideración importante son los niños que al nacer pesan menos de 2 Kg, ya que en ellos se les aplica 4 dosis: al nacer y a los 2, 4 y 6 meses de edad.

Los adolescentes que no cuenten con la vacuna, se deberá aplicar de tres a dos dosis dependiendo del tipo de presentación de la vacuna. En los casos especiales de pacientes que se someten a hemodiálisis o diálisis, el esquema consta de tres dosis.

La vacuna se aplica en el muslo izquierdo en los menores de 18 meses de edad, y a partir de los 18 meses de edad, en el brazo derecho

Para mayor información sobre la vacuna contra la hepatitis B, por favor lee la sección de VACUNAS

 

PAROTIDITIS
  • ¿Qué es la Parotiditis?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay un tratamiento?
  • ¿Cómo se previene?

La parotiditis, conocida también como paperas, es una enfermedad causada por un virus. Consiste en la inflamación dolorosa de las glándulas salivales llamadas parótidas las cuales están localizadas en la mejilla frente a la oreja; también se afectan las glándulas salivales submaxilares que se localizan por debajo de la lengua.

Pueden padecer la infección los niños y los adultos, pero en los adultos la enfermedad es más grave y con complicaciones peores. Si una embarazada adquiere la infección durante los primeros tres meses del embarazo puede presentar un aborto; no hay constancia de que produzca malformaciones congénitas en el bebé como ocurre en el caso de la rubéola.

Se transmite por medio del contacto con gotitas producidas al hablar, al toser o al estornudar y por medio de la saliva de una persona infectada. La parotiditis puede transmitirse de una persona a otra desde tres días antes de la inflamación de la glándula parótida hasta una semana después.

El virus no sólo se queda en la garganta, puede llegar a la sangre y de ahí distribuirse a otros sitios.

 Cada persona puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Hay inflamación y dolor de la quijada, los cachetes o el cuello, puede ser de uno o de los dos lados. Hay fiebre, dolor muscular y de cabeza, dificultad para masticar, dolor al comer alimentos y bebidas ácidas (frutas y jugos de cítricos), no comen. Hasta un 20- 40% de las infecciones no producen síntomas.

Complicaciones, como la inflamación del tejido que cubre al cerebro y la médula espinal (meningoencefalitis), incluyen síntomas como disminución de la consciencia, fiebre, dolor de cabeza, rigidez de cuello, vómitos, irritabilidad y en ocasiones convulsiones.

En los hombres se inflaman los testículos (orquitis) con dolor y aumento de la sensibilidad, fiebre, escalofríos, ganas de vomitar (nauseas) y vómitos. El dolor se quita en una semana, queda la sensibilidad. En las mujeres se inflaman los ovarios (ooforitis). Puedan quedar estériles y que no puedan tener hijos.

Es posible que afecte otros órganos causando pancreatitis (inflamación del páncreas), afecta los riñones y otras glándulas como la tiroides. La inflamación de las glándulas parótidas disminuye en tres a siete días y antes de que regresen a su tamaño normal la fiebre habrá desaparecido. El diagnóstico lo hace el médico mediante la revisión física, la confirmación de la infección mediante exámenes de laboratorio en ocasiones sirve.

No existe un tratamiento específico contra la parotiditis, se da manejo para disminuir los síntomas ocasionados por la inflamación, para aliviar el dolor y disminuir la fiebre. No se debe acudir a la escuela o al trabajo por la posibilidad de contagiar. Y no automedicarse.

La vacunación contra las paperas proporciona protección para la mayoría de las personas. Las personas que han tenido paperas están protegidas de por vida. Existe la vacuna triple viral (SRP, sarampión, rubeola, paperas) la cual se aplica a los doce meses de edad y una segunda dosis a los 6 años de edad (o al ingresar a la primaria).

Si por alguna razón la primera dosis no se aplicó a los 12 meses, se podrá administrar hasta los cuatro años de edad.
La vacuna se aplica en el brazo izquierdo.

Para mayor información acerca de las vacunas triple viral, consulta la sección de VACUNAS

 

POLIOMIELITIS
  • ¿Qué es la poliomielitis?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Existe tratamiento?
  • ¿Qué contiene la vacuna?

La poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa causada por tres tipos de poliovirus (I, II y III). El poliovirus es un virus que destruye las células nerviosas encargadas del movimiento de los músculos, como consecuencia, los músculos afectados dejan de cumplir su función y se puede llegar a una inmovilidad (parálisis) que no podrá desaparecer. En casos muy graves, la enfermedad puede conducir a la muerte.

Se transmite por contacto directo con las secreciones de la garganta (saliva) y al ingerir por la boca las heces (excremento) de una persona infectada y también a través del agua o de alimentos contaminados.

Ocurre debido al lavado de manos inadecuado o por el consumo de alimentos o agua contaminados. Las secreciones respiratorias también diseminan el poliovirus. Las personas infectadas con el virus pueden arrojarlos en sus heces durante varias semanas. Las personas que tienen el virus son más contagiosas inmediatamente antes de que aparezcan los síntomas y poco tiempo después.

Los niños con polio tienen fiebre alta, malestar general, vómito, dolor de cabeza, dolor de piernas, y finalmente aparece la parálisis, la cual es flácida, es decir no hay contractura ni rigidez de los músculos; hay dificultad para pararse y caminar. La parálisis no es igual en ambas partes del cuerpo (asimétrica). La complicación más grave es la parálisis de los músculos respiratorios. A pesar de recuperarse de la enfermedad aguda, existen complicaciones que se presentan hasta 15 o 30 años después que incluyen fatiga, debilidad y dolor muscular, incluso de los músculos que no fueron afectados por la enfermedad.

Desde la llegada de la vacuna contra la poliomielitis, las infecciones por el poliovirus han sido casi eliminadas. Desde 1990 no se han presentado en México casos de poliomielitis. En países pobres, subdesarrollados y que no tienen acceso a la vacuna, la poliomielitis todavía es una preocupación, principalmente para bebés y niños pequeños. Los países del mundo continúan esforzándose por eliminar el virus a nivel mundial.

No existe tratamiento específico para la poliomielitis. La única forma de prevenir la poliomielitis es la vacunación.

Es una vacuna trivalente, esto quiere decir que contiene sustancias de los tres virus de la poliomielitis, atenuados o inactivados.

Hay dos tipos de vacuna:

  • La vacuna inyectada (parenteral) llamada Salk, que contiene virus inactivados.
  • La vacuna oral de poliovirus llamada Sabin y que contiene virus atenuados.

La vacuna contra la polio viene incluida en la vacuna Pentavalente acelular, contiene la vacuna inyectada (Salk) y el esquema de vacunación es de cuatro dosis aplicadas a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.

En México la vacuna oral (Sabin) sólo se administrara en las Semanas Nacionales de Salud, a niños de seis meses a cuatro años, que ya hayan recibido dos dosis de vacuna de poliovirus inactivada.
Para más información acerca de la vacuna Sabin, consulte la sección de VACUNAS

 

TOSFERINA
  • ¿Qué es la tosferina?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Cuáles son las complicaciones?
  • ¿Cómo se diagnostica la tosferina?
  • ¿Hay un tratamiento?
  • ¿Cómo se previene?

La tos ferina, también conocida como pertussis o síndrome coqueluchoide, es una enfermedad muy contagiosa, afecta principalmente a los bebés y a los niños pequeños.

Es provocada por una bacteria (Bordetella pertussis) y la característica principal es la tos convulsiva (ataques fuertes de tos, por varios minutos), que termina con un silbido característico cuando se respira el aire y que por ello se llama “ferina”.

La tos ferina es causada por una bacteria que se encuentra en la boca, la nariz y la garganta de la persona infectada, y se transmite por el contacto cercano cuando la persona infectada habla, estornuda o tose.

Es más contagiosa durante las primeras 2 o 3 semanas de infección, a menudo antes del comienzo de períodos de tos graves. Es muy grave en los menores de un año de edad. Las escuelas y las guarderías son lugares comunes de infección para los niños.

Cada niño puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas aparecen de 6 a 21 días (promedio 7-10) después de haber estado en contacto con la bacteria y pueden distinguirse tres etapas (“enfermedad clásica”):

Etapa catarral (dura entre una a dos semanas):

  • Tos moderada.
  • Fiebre baja.
  • Goteo nasal.

Etapa aguda o paroxística (dura varias semanas):

  • la tos empeora, convirtiéndose en tos convulsiva, más frecuentes en la noche
  • la tos es seca y violenta
  • la tos termina con un silbido al respirar el aire (conocido como canto de gallo)
  • pueden presentarse vómitos junto con la tos, y puede parecer que el niño se ahoga con el vómito
  • la tos puede comenzar como consecuencia de varios factores como por ejemplo, al alimentarse, al llorar o al jugar

Etapa de convalecencia (comienza generalmente alrededor de la cuarta semana):

  • desaparecen en primer lugar los vómitos y la tos ferina
  • en general, la tos disminuye a partir de la sexta semana aproximadamente, pero puede continuar durante uno o dos meses.

La enfermedad puede ser leve, y difícil de diagnosticar, porque los síntomas se parecen a los del resfriado; existe tos prolongada pero sin el silbido típico de esta enfermedad.

 

A consecuencia de la tos puede haber heridas en el frenillo de la lengua, sangrados de la nariz o del ojo, fracturas, entre otros). Las complicaciones más importantes son las infecciones secundarias (añadidas), como la bronquitis (inflamación de los bronquios), la neumonía y las infecciones en el oído. En todas ellas hay mal estado general y fiebre. La neumonía es la causa de muerte más importante en pacientes con tosferina.

Otras complicaciones son la deshidratación (sobre todo en niños muy pequeños) y el daño al sistema nervioso central.

El diagnóstico suele hacerse por los síntomas de la enfermedad. En los casos en los que el paciente ha estado en contacto con un enfermo de tosferina, el conocer este hecho es de gran ayuda para el diagnóstico.


En caso de duda se harán estudios en el laboratorio. Se toma una muestra de secreción de la nariz y garganta. Se cultiva la muestra para tratar de encontrar la bacteria que provoca la enfermedad. Esto tarda varios días en realizarse. Los procedimientos de laboratorio tienen limitaciones y no siempre se llega a hacer el diagnóstico.

El tratamiento puede requerir antibióticos para hacer que la tos desaparezca más rápido y para ayudar a frenar la transmisión de la enfermedad a otras personas. El tratamiento específico para la tos ferina será determinado por el médico.

La vacunación es la medida de prevención más importante, y ha contribuido decisivamente a la gran disminución del número de casos de tosferina que se ha producido en las últimas décadas.


La vacuna Pentavalente acelular protege contra la Difteria, Tosferina, Tétanos, Poliomielitis e infecciones por Haemophilus influenzae tipo b; debe administrarse cuatro dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.


Posteriormente se debe aplicar un refuerzo con DPT a los cuatro años de edad, vacuna que protege contra la difteria, tos ferina y tétanos.


Otra forma de prevención es aislar a la persona infectada, sin embargo la enfermedad es contagiosa en la fase catarral, cuando aún no se sabe que se trata de tosferina. Los niños menores de 1 año deben evitar el contacto personas infectadas, si hay casos en la guardería, no deberán acudir a ella. En los casos que se presentan en el hogar se debe evitar el contacto de los enfermos con otras personas.

Para mayor información sobre las vacunas Pentavalente acelular, DPT y Td, por favor lee la sección de VACUNAS

 

INFLUENZA A H1N1
  • ¿Qué es la influenza A H1N1?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Quién puede contagiarse ?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay tratamiento para la influenza humana?
  • ¿Cómo prevenir la enfermedad?

Es una enfermedad respiratoria, contagiosa, causada por un nuevo virus llamado influenza A (H1N1). Este virus provocó una pandemia, una pandemia ocurre cuando el virus cambia su estructura (de lo que está hecho) de forma inesperada y marcada. Los nuevos virus adquieren la capacidad de causar enfermedad en el humano y pueden transmitirse de persona a persona, produciendo una amplia y rápida diseminación.

Es el caso del nuevo virus de influenza A (H1N1), el cual está formado por partículas microscópicas de origen porcino (del cerdo), aviar (de ave) y humano. Una vez que el virus nuevo se ha extendido a otros países, se esperan casos nuevos de pacientes infectados durante 1 a 3 años. Después de este período, por lo común la mayor parte de la población adquiere algo de protección y el virus causa aún algunos casos.

Se transmite por contacto directo entre personas, el virus entra al cuerpo por la boca, la nariz o los ojos por gotitas de saliva, las secreciones nasales, cuando tose o estornuda una persona enferma, también mediante el saludo de mano y el beso; también si hay objetos o superficies que estén contaminadas por el virus, como los juguetes.

Puede vivir de 2 a 3 días en las superficies como las manos, manijas y barandales, pañuelos desechables y telas; pudiendo contagiar durante ese tiempo. El virus puede ser destruido por la luz del sol y el jabón.

Cualquier persona puede contagiarse de influenza, pero existen factores de riesgo para tener complicaciones si enferman o muerte por influenza A H1N1:

  • Las mujeres embarazadas.
  • Los enfermos del corazón.
  • Quienes padecen diabetes mellitus, asma, enfermedades del pulmón.
  • Los que tienen obesidad mórbida.
  • Los que tienen inmunodeficiencias –defensas muy bajas en el cuerpo- (como la infección por VIH).
  • Enfermedades neuromusculares graves que impidan un buen manejo de secreciones (parálisis cerebral).

El inicio es súbito, con fiebre mayor a 38°C, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, mal estado general, debilidad, tos, escurrimiento nasal, ojos irritados, dolor de garganta, se puede presentar diarrea.

En casos graves puede haber dificultad para respirar, dolor de pecho, flemas con sangre, confusión y somnolencia. Personas con factores de riesgo se complican con neumonía, las embarazadas con aborto o se rompen las membranas donde el bebé se encuentra antes de tiempo (Ruptura Prematura de Membranas). O empeoran los síntomas de la enfermedad que ya tienen

La enfermedad es curable y existen medicamentos para su tratamiento.

Es muy importante tanto en esta como en cualquier enfermedad, no automedicarse.

Una de las medidas preventivas que surgió a raíz de la pandemia, es la vacunación. Existen dos vacunas, una sin adyuvante y otra con adyuvante; el adyuvante es una sustancia que ayuda en la producción de defensas del cuerpo y nos proteja.
El esquema de aplicación de la vacuna es distinto para la vacuna sin adyuvante y para la vacuna con adyuvante. Se aplican inyectadas en el muslo derecho en los niños de 6 a 18 meses de edad. En mayores de 18 meses en el brazo derecho

Para mayor información por favor consulta la sección de VACUNAS.

Las medidas preventivas de lavado de manos, cubrirse para estornudar, entre otros, deberán continuar en nuestra vida diaria y no olvidar.

Para mayor información acerca de la prevención de influenza AH1N1, puede ingresar a la siguiente página:

http://portal.salud.gob.mx/contenidos/noticias/influenza/no_bajes_guardia.html

 

INFECCIONES INVASIVAS POR HAEMOPHILUS INFLUENZA TIPO B
  • ¿Qué son las infecciones invasivas ?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Existe tratamiento?
  • ¿Cómo se previene?

Las infecciones invasivas por Hib son enfermedades causadas por una bacteria, llamada Haemophilus influenzae. Hay seis diferentes tipos de esta bacteria, el tipo b es el más frecuente que produce enfermedad.

La enfermedad es más común en niños menores de cinco años de edad. Puede infectar la garganta, la laringe, la sangre y afectar los pulmones, los huesos, las articulaciones, y especialmente a las meninges (membranas que envuelven al cerebro, la médula espinal y el líquido que los rodea) provocando meningitis.

Los niños que padecieron alguna de las enfermedades por Hib pueden contraerla de nuevo.

Se transmite de persona a persona por contacto directo a través de las gotitas respiratorias al hablar, toser o estornudar, al saludar o besar a una persona enferma. La infección puede contagiarse estando cerca de otros niños y adultos que tengan la bacteria sin saberlo.

Los síntomas aparecen generalmente en un plazo de dos a cuatro días. Dependiendo de los órganos que afecte en el cuerpo serán los síntomas.

Lo más común de enfermedad invasiva por Hib es la meningitis, una infección de las membranas que recubren el cerebro. Los síntomas de la meningitis incluyen fiebre, disminución de la conciencia, vómito y la rigidez en el cuello. Puede causar la muerte, los que sobreviven sufren algún daño neurológico permanente, con ceguera, sordera y retraso mental.


Otras formas de enfermedad invasiva por Hib son la neumonía, la infección de la articulación de los huesos (artritis), infección de la piel (celulitis), y la infección de los huesos, también la infección de las membranas que envuelven al corazón (pericarditis). Estas enfermedades pueden ser mortales o dejan secuelas graves, a pesar de realizar un diagnóstico rápido y un tratamiento correcto.

Puede producir epiglotitis (hinchazón interna de la garganta que dificulta respirar).


El diagnóstico de enfermedad por Hib se hace generalmente con exámenes de laboratorio utilizando una muestra de los líquidos del cuerpo que están infectados, como sangre o líquido cefalorraquídeo.

La enfermedad por Hib se trata con antibióticos, la duración varía de acuerdo a la gravedad. Se requiere hospitalización. Aún si tienen tratamiento con antibióticos, hasta un 3% al 6% de todos los niños con meningitis por Hib mueren a causa de la enfermedad.

La vacunación es la mejor medida para evitar esta enfermedad tan grave; es la prevención más importante que ha contribuido mucho a la gran disminución del número de casos de enfermedad por Hib.


La vacuna pentavalente acelular protege contra la Difteria, Tosferina, Tétanos, Poliomielitis e infecciones por Haemophilus Influenza tipo b; debe administrarse cuatro dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.

Para mayor información sobre la vacuna Pentavalente acelular, por favor lee la sección de VACUNAS

 

TÉTANOS NEONATAL Y TÉTANOS NO NEONATAL
  • ¿Qué es el tétanos?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Existe tratamiento?
  • ¿Qué contiene la vacuna?

El tétanos es una infección que puede provocar la muerte; afecta el sistema nervioso; a recién nacidos (tétanos neonatal) o a niños mayores y adultos (tétanos no neonatal). Es causado por una sustancia llamada toxina tetanospasmina que es producida por la bacteria llamada Clostridium tetani (C. tetani), la cual se encuentra en la tierra, en el polvo y en el estiércol.

El tétanos se provoca por la entrada en el cuerpo de la toxina por medio de una herida que se contamina de polvo, tierra o estiércol de animal o de humano. Las toxinas de la bacteria C. tetani se unen a los nervios de la herida afectada y viajan hasta afectar los nervios encargados del movimiento de los músculos.

La infección se asocia a heridas de punciones profundas y cortes, como los causados por clavos o cuchillos. Pero las quemaduras, rasguños y aún pequeños piquetes de alfiler o heridas insignificantes pueden dar entrada a la infección.

En los recién nacidos se transmite por cortar el cordón umbilical de una forma no higiénica o por el mal cuidado del muñón umbilical después del nacimiento. Esta enfermedad no se transmite de persona a persona.

Después de tener contacto con la toxina, la enfermedad aparece en 10 días, pero los síntomas pueden comenzar a partir de los 3 días hasta las 3 semanas.

Se presenta contractura (rigidez) o espasmo de los músculos de varias partes del cuerpo; empieza con los músculos de la cara y con contracción de los músculos de la mandíbula; los músculos de la garganta y cuello se vuelven rígidos, se presenta dificultad para tragar y respirar con peligro de sofocación, se contraen los músculos que ayudan a masticar (lo cual se llama trismo), el recién nacido no puede succionar y alimentarse; los síntomas pueden llegar a rigidez de los músculos de los hombros, espalda y brazos, finalmente el abdomen y las piernas pueden ponerse rígidos.

Aparecen crisis convulsivas y graves complicaciones como neumonía, fracturas de vértebras, disminución del latido cardiaco, entre otras, hasta la muerte. La enfermedad en los recién nacidos es más grave y mortal.

El tratamiento de la infección tetánica requiere hospitalización, en cuidado intensivo. Se administran antibióticos y también antitoxinas (medicinas que neutralizan las toxinas). Quizá se requieran otros medicamentos para controlar los espasmos (sedantes) y mantener la respiración, quizá hasta se requiera de respiración mecánica (con aparatos).

La mayoría de los pacientes se recuperan completamente después de un par de meses, pero a pesar del tratamiento, existe riesgo de muerte. En raros casos, podría haber efectos duraderos como daño cerebral debido a la falta de oxígeno durante los ataques.

Existen vacunas seguras y efectivas para prevenir el tétanos. La vacuna Pentavalente acelular incluye la vacuna DTaP (Difteria, Tétanos y Pertussis acelular), el esquema de vacunación es de cuatro dosis aplicadas a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.

La vacuna DPT (Difteria, Pertussis y Tétanos) se aplica a los 4 años de edad para garantizar la protección contra estas enfermedades hasta en un 100% contra tétanos y difteria, y más del 80% contra la tos ferina (Pertussis).

Ya que la duración de la protección no dura toda la vida para ningún componente de la vacuna, es necesario recibir los refuerzos necesarios, especialmente en mujeres en edad fértil.

La vacuna Td y DPT se aplica en el brazo izquierdo. La vacuna Pentavalente se aplica en el muslo derecho en los menores de 18 meses de edad y en el brazo izquierdo en los de 18 meses. Para mayor información sobre las vacunas Pentavalente acelular, DPT y Td, por favor lee lo que hay en la sección de VACUNAS

 

TUBERCULOSIS MENÍNGEA
  • ¿Qué es la tuberculosis meníngea?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay un tratamiento?
  • ¿Se puede prevenir el tétanos?

Es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis ) llamada también bacilo tuberculoso. Es muy contagiosa.

 

Las bacterias entran por las vías respiratorias y llegan al pulmón, destruyen unas células que ayudan a combatir infecciones y se multiplican. Si logran llegar a la sangre, pueden infectar a diferentes partes del cuerpo (huesos, articulaciones, riñones, corazón, ganglios, intestinos, etc.), si infecta el tejido que cubre el cerebro y la médula espinal (meninges) producen la tuberculosis meníngea.

 

Los niños de 0 a 4 años de edad, los desnutridos y con bajo peso al nacer son los más vulnerables para enfermar de tuberculosis meníngea.

Al hablar, toser o estornudar, una persona enferma de tuberculosis libera gotitas que contienen las bacterias, las que pueden ser respiradas por una persona sana. También por tomar leche cruda o derivados de la leche no pasteurizados contaminados.

 

Las malas condiciones de higiene, la convivencia de varias personas en un lugar reducido (hacinamiento), el padecer enfermedades que disminuyan las defensas o tomar medicamentos que lo hagan; contribuyen a sea más fácil el contagio.

Aparecen poco a poco. Los primeros síntomas duran más de 2 semanas a meses, con fiebre sin que se le encuentre una causa, malestar general, falta de apetito, el niño está irritable, con dolor de cabeza, dolor de espalda y vomito ocasional.

 

Luego hay síntomas por daño al sistema nervioso, el dolor de cabeza se hace más fuerte, hay más sueño durante las mañanas; se afecta la memoria y la conciencia. La fiebre continúa. Hay meningitis (inflamación del tejido que cubre el cerebro y la médula espinal), con vómito y rigidez en el cuello; los nervios dejan de hacer su función, puede haber parálisis (no se mueven) o falta de sensibilidad de ciertas partes del cuerpo.

 


Se presentan convulsiones de una parte del cuerpo (un brazo o una pierna). Incrementa la presión que hay en el cerebro (hipertensión endocraneana), Se acumula más líquido de lo normal en el cerebro (hidrocefalia), y aparecen trombos (coágulos de sangre en el cerebro).

 

Por último todos los síntomas empeoran, hay mayor aturdimiento y se llega al coma o a la muerte. A pesar de dar el tratamiento adecuado, las consecuencias son graves. Para el diagnostico es importante el antecedente de contacto con una persona infectada por tuberculosis; se realizan exámenes del liquido cefalorraquídeo, también radiografías (tomografía computarizada y resonancia magnética del cerebro), entre otros.

Requiere hospitalización, durante un tiempo largo, se dan varios medicamentos, se trata de prevenir las complicaciones neurológicas y la muerte, además de prevenir las recaídas. Sin embargo existe resistencia de las bacterias, es decir los medicamentos pueden no hacerles nada.

La vacunación con BCG (Bacilo de Calmette-Guerin) es la intervención más importante, por su capacidad de disminuir la aparición de nuevos casos de tuberculosis meníngea.

 

Se aplica una dosis a los recién nacidos o lo más pronto posible después del nacimiento. En el brazo derecho, inyectada, sola o con otras vacunas, pero en sitios diferentes.

 

Los niños infectados por el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) que NO presenten síntomas de SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), deben recibir la vacuna BCG tan pronto como sea posible, después del nacimiento.


En el caso de que por algún motivo no se aplique al nacimiento, se debe hacer en el primer contacto con los servicios de salud antes del año de edad.

 

Para mayor información acerca de la vacuna BCG, visita la sección de VACUNAS

 

RUBEOLA
  • ¿Qué es la RUBÉOLA?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Rubeola Congénita?
  • ¿Hay un tratamiento?
  • ¿Cómo se previene la rubéola y el SRC?

Es una enfermedad contagiosa causada por un virus. Afecta niños y adultos.

Cuando la mujer embarazada adquiere la infección durante los primeros tres meses del embarazo, la rubeola puede provocar aborto, muerte fetal, parto prematuro o defectos congénitos (SRC). Si la madre sufre la enfermedad en las primeras 10 semanas del embarazo tiene un riesgo hasta del 90% de que el bebé adquiera la infección, provocando el Síndrome de Rubeola Congénita, con malformaciones graves en el bebé.

Cuando un niño nace con el SRC puede continuar transmitiendo el virus hasta por un año, mediante las secreciones de la garganta.

Mediante el contacto, con el saludo, el estornudo o al toser, de las secreciones nasales (moco) y de la garganta (saliva), sangre y orina de las personas enfermas. Se transmite desde 7 días antes de que inicien las manchas en la piel hasta cuatro días después.

Inicia con fiebre leve, catarro (coriza), ojos rojos (conjuntivitis), tos y la aparición de bolitas atrás de las orejas y el cuello dolorosas (inflamación de ganglios o linfoadenopatía); de 5 a 10 días después aparecen en la piel manchas pequeñas, puntiformes y rojas (erupción máculo-papular), que inician en cara y luego en el cuello, en el pecho y después en todo el cuerpo. Hay dolor de las articulaciones y malestar general.

Todo esto se quita solo, a veces es necesario tomar medicamentos para aliviar la fiebre y el dolor. Sin embargo también pueden aparecer complicaciones como la inflamación del cerebro (encefalitis).

Las consecuencias graves de la rubéola en el Síndrome de Rubeola Congénita son las siguientes:

  • Provoca sordera.
  • Los bebés quedan ciegos debido a cataratas (opacidad en los ojos), afecta los nervios del ojo y hay incremento de la presión del ojo (glaucoma), nacen con ojos muy pequeños (microftalmia), y presentan inflamación de partes importantes de los ojos (corioretinitis).
  • Afecta el corazón provocando malformaciones; lo que produce en el bebé dificultad para alimentarse, que tenga soplos, no suba bien de peso o que se ponga de color azulado (cianosis).
  • En el sistema nervioso, ocasiona que el cerebro sea pequeño, en consecuencia la cabeza también (microcefalia), provoca inflamación del tejido que cubre al cerebro y del mismo cerebro (meningoencefalitis), retardo mental, e incluso que nazca sin cabeza el bebé (anencefalia).
  • Al nacimiento el bebé puede presentar peso bajo, en la piel manchas rojas (erupción máculopapular). El bebé no crece en peso ni en estatura, hay daños en el hígado y el bazo, también defectos en los huesos, entre otros.

No existe un tratamiento específico contra la rubeola, en ocasiones se controlan los síntomas como la fiebre y el dolor. No hay tratamiento contra el SRC, el manejo es de acuerdo a las malformaciones que tenga el bebé al nacer, que pueden necesitar cirugía, rehabilitación y medicamentos de acuerdo a la complicación.

La rubéola y el SRC se previenen con la vacuna contra la rubéola, la cual se encuentra combinada en la vacuna triple viral, SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) o en la doble viral SR (sarampión-rubéola). Estas vacunas son seguras y eficaces.

Vacuna triple viral (SRP) son dos dosis a los doce meses de edad y a los 6 años de o al ingresar a la primaria. Si por alguna razón la primera dosis no se aplicó a los 12 meses, se podrá administrar hasta los cuatro años de edad. La vacuna se coloca en el brazo izquierdo.

Vacuna doble viral (SR) es una dosis, se aplica entre los 13 a 39 años de edad; a adultos y adolescentes en riesgo que no hayan recibido las dosis de SRP. La vacuna se aplica en el brazo izquierdo.

Consulta la sección de VACUNASpara más información acerca de las vacunas SR y SRP.

 

SARAMPIÓN
  • ¿Qué es EL Sarampión?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Hay tratamiento?
  • ¿Existe tratamiento?
  • ¿Cómo se previene el sarampión?

Es una enfermedad aguda, muy contagiosa, causada por un virus. Puede provocar la muerte.

Al respirar pequeñas gotas de secreciones expulsadas por una persona enferma al hablar, toser o estornudar. Se puede transmitir desde tres días antes de iniciar la fiebre y la tos, y hasta cuatro días después de que aparecen las ronchas (exantema).

El diagnóstico lo realiza un médico, quien identifica los signos y síntomas característicos de la enfermedad y lo confirma por laboratorio mediante muestras de sangre, orina y muestra de la garganta (exudado faríngeo).

No hay tratamiento específico contra el sarampión, los cuidados se encaminan al control de la fiebre y la tos, que son síntomas constantes de la enfermedad.

Inicia con fiebre, malestar general, catarro, ojos rojos (conjuntivitis), tos seca y pueden aparecer en la boca puntos blancos y pequeños (manchas de Koplik). Por lo general entre el tercer y séptimo día aparecen en la piel ronchas pequeñas de color rojo (exantema) en la cara, que luego aparecen en el pecho, espalda y hasta las piernas, duran de 4 a 7 días, y desaparecen primero de la cara y luego del resto del cuerpo.

La enfermedad es más grave en menores de un año de edad y adultos por las complicaciones, las cuales son: infecciones del oído, neumonía, diarrea, ceguera, o un sarampión hemorrágico que causa sangrados en varias partes del cuerpo e inflamación del cerebro (encefalitis).

Con la aplicación de la vacuna antisarampión, contenida en la vacuna doble viral (SR) o en la vacuna triple viral (SRP).


Si hay una persona enferma con una erupción, se debe de evitar el contacto con ella, taparse la boca al toser o estornudar, lavarse frecuentemente las manos y no acudir a lugares concurridos.


La vacunación es altamente efectiva en la prevención del sarampión. Las personas que no reciben la vacuna o que no la han recibido completa están en alto riesgo de contraer la enfermedad.

 

Vacuna triple viral (SRP; sarampión, rubeola y paperas) el esquema consiste en dos dosis: a los doce meses de edad se aplica la primera dosis, y a los 6 años de edad o al ingresar a la primaria se aplica la segunda dosis. Si por alguna razón la primera dosis no se aplicó a los 12 meses, se podrá administrar hasta los cuatro años de edad. La vacuna se aplica en el brazo izquierdo.

 

Vacuna doble viral (SR; sarampión y rubeola) se aplica dosis única, en el brazo izquierdo, entre las edades de 13 a 39 años de edad. En los adultos, mujeres y hombres, que no hayan recibido las dosis de SRP. Se administra en el grupo de 1 a 4 años de edad, por políticas sanitarias. En situaciones especiales, cuando haya casos de sarampión en una región, se aplicará a partir de los seis meses de edad sin que esta dosis forme parte del esquema de VACUNACIÓN

 

INFLUENZA ESTACIONAL
  • ¿Qué es la influenza estacional?
  • ¿Cómo se transmite?
  • ¿Quién puede contagiarse?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Hay tratamiento para la influenza?
  • ¿Como prevenir la enfermedad?
  • ¿Cuales son los riesgos de la vacuna contra la influenza?
  • ¿Quién no debe vacunarse contra la vacuna de influenza?

Es una enfermedad respiratoria, muy contagiosa, causada por tres tipos de virus de la influenza llamados A B y C. Se le llama estacional porque se presenta con mayor intensidad durante los meses de octubre a mayo. Cada año puede cambiar la estructura del virus de la influenza, ocasionando el surgimiento de nuevos.

Los niños, los ancianos o personas con enfermedades crónicas degenerativas (pulmonares, cardiacas, renales, diabetes) pueden presentar complicaciones graves como la neumonía, incremento de los ataques de asma o de bronquitis, sinusitis y otitis media.

Se transmite de persona a persona, por contacto directo (saludo de mano, beso), por las gotitas de saliva, las secreciones nasales, al toser o estornudar; o con superficies u objetos contaminados (manos o juguetes).

Cuando inician los síntomas es cuando mayor riesgo de contagio existe.

Cualquier persona puede contagiarse de influenza, pero las personas en alto riesgo de complicaciones son los que padecen:
•Asma y otras enfermedades pulmonares crónicas
•Cardiopatías (enfermedades del corazón)
•VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana)
•Hemoglobinopatías (enfermedades de la sangre como la anemia de células africanas o falciformes)
•Problemas renales crónicos
•Diabetes mellitus
•Artritis
También las embarazadas tienen más riesgo de complicaciones. Los niños de 6 a 35 meses de edad, los mayores de 60 años los cuidadores de menores de 5 años (trabajadores de las guarderías) y los trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, etc.) son otros grupos que tienen mayor probabilidad de contagiarse.

Inicia de forma súbita (inesperada) con fiebre mayor de 39ºC, tos frecuente e intensa, dolor de cabeza intenso, dolor intenso de músculos y articulaciones, escurrimiento de nariz, ardor y dolor en la garganta, falta de apetito, cansancio excesivo, lagrimeo y malestar general. Puede haber diarrea.

La mayor parte de los casos se recuperan en 3 a 7 días, sin embargo las complicaciones como la neumonía pueden provocar la muerte.

Se da medicamento contra los síntomas, reposo en casa y aislamiento.

Existe vacuna que protege contra el virus de la influenza la cual es de acuerdo a recomendaciones de la OMS, el esquema de vacunación es de acuerdo a la población a vacunar.

En los menores de 6 a 35 meses de edad se aplican dos dosis con un intervalo mínimo de 4 semanas entre cada una. Posteriormente se les aplica una vez al año.

En los niños de 3 a 8 años de edad (que tengan algún padecimiento de alto riego antes mencionados), se les aplica dos dosis con un intervalo entre ellas de 4 semanas, mínimo. Posteriormente se les aplica una vez al año.

Los mayores de 9 años de edad y que tengan algún padecimiento de alto riesgo, a la mujeres embarazadas, los cuidadores de menores de 5 años de edad y los trabajadores de la salud; se les aplica una dosis al año.

Los adultos de 50 a 59 años de edad con algún padecimiento de alto riesgo y a los mayores de 60 años y más, se les aplica una dosis cada año.

Se debe evitar contacto con las personas enfermas, lavado de manos.

La vacuna se aplica en el muslo izquierdo en los menores de 18 meses de edad; y en el brazo izquierdo en los mayores de 18 meses de edad.

En general la vacuna contra la influenza es segura y bien tolerada.
La vacuna no produce síntomas de influenza ya que los virus que contiene están muertos.
Las reacciones locales que pueden presentarse son: mayor sensibilidad en el sitio de aplicación, dolor, se pone roja y dura la zona de inyección.
Otras reacciones que pueden presentarse son: escalofrío, malestar general, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor de articulaciones.

•Lactantes menores de 6 meses.
•Personas que hayan tenido una reacción alérgica al huevo o a una dosis previa de vacuna contra influenza.
•Si hay presencia de fiebre mayor o igual a 38.5ºC.
•Pacientes con antecedente de síndrome de Guillain Barré (una enfermedad que afecta el sistema nervioso
y que ocasiona debilidad muscular, las causas son muchas).

 

 

 

 

 

 

 

 

Última modificación :
Viernes 25 de Enero de 2012 por Jenny Maribel Cortés Ibáñez, 12:44 p.m.
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